El país asiático tiene “un interés palpable” en adquirir mayores conocimientos en el área de los biocombustibles, en que Brasil es un líder mundial, y en cambio tiene para ofrecer un mayor desarrollo en el sector de energía solar, poco desarrollado en el país suramericano, y en la fabricación de vehículos eléctricos.

Uno de los acuerdos de mayor envergadura en este campo fue alcanzado el año pasado y supuso el desarrollo de la primera fábrica de la empresa china BYD en Brasil. BYD, fabricante especializado en vehículos híbridos y eléctricos, está invirtiendo cerca de 100 millones de dólares estadounidenses en una planta ubicada en Campinas (Sao Paulo) de montaje de autobuses eléctricos, que está ya en su fase final de obras.

China se ha convertido en uno de los principales socios de Brasil en el campo del desarrollo de nuevas tecnologías orientadas a las energías renovables, fruto de acuerdos entre ambos países que pretenden llevar sus relaciones más allá del ámbito comercial.